La CPSC exhorta a los consumidores a reemplazar las baterías en detectores de humo y monóxido de carbono cuando atrasen sus relojes

El horario de verano termina el domingo 3 de noviembre
octubre 31, 2013
Comunicado número: 14-011

El horario de verano termina el domingo 3 de noviembre  

smoke alarm and battery

WASHINGTON, D.C. – No hay duda de que los detectores de humo y monóxido de carbono (CO) pueden salvar vidas. Pero para realizar su función de alertar a los consumidores que hay un fuego o CO, las alarmas necesitan baterías nuevas. La Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de EE.UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) recomienda que los consumidores pongan baterías nuevas en sus alarmas este fin de semana cuando atrasen sus relojes una hora, al finalizar el horario de verano.

Los incendios en las casas tienen un alto costo en pérdida de vidas, lesiones duraderas y daños a la propiedad. La CPSC estima un promedio de 362,300 incendios residenciales no intencionales a los que acude el servicio de bomberos, y que resultan en 2,260 muertes, 12,820 lesiones y casi $7,000 millones en daños a la propiedad cada año entre 2009 y 2011.

Según la National Fire Protection Association (Asociación Nacional de Protección Contra Incendios, NFPA), tres de cada cinco muertes en incendios ocurren en viviendas sin detectores de humo o con detectores de humo que no funcionan.

Los detectores de humo que funcionan con baterías nuevas pueden marcar una gran diferencia en vidas salvadas y lesiones prevenidas. Sin embargo, según la Encuesta sobre la Vivienda Estadounidense de la Oficina del Censo de los Estados Unidos de 2011, solo tres de cada cuatro viviendas reportaron haber cambiado las baterías de sus detectores de humo en los últimos seis meses. Las baterías de las alarmas deben reemplazarse todos los años. Además, la CPSC recomienda que los consumidores prueben sus alarmas cada mes para comprobar que funcionan. Los detectores de humo deben colocarse en cada nivel de la casa, dentro de cada dormitorio, y fuera de las áreas destinadas para dormir.

Las alarmas de CO son tan importantes como los detectores de humo. Si no tiene alarmas de CO, adquiéralos. Entre 2007 y 2009, hubo por año cerca de 170 muertes por monóxido de carbono relacionadas con productos del consumidor bajo jurisdicción de la CPSC, incluidos generadores portátiles y sistemas de calefacción de viviendas.

Al monóxido de carbono se le llama el asesino invisible, porque no se puede ver ni oler. Este gas venenoso puede provenir de distintas fuentes e incapacitar y matar rápidamente a sus víctimas.

Las alarmas de CO deben instalarse en cada nivel de la casa y en el exterior de las áreas destinadas para dormir. Al igual que los detectores de humo, las alarmas de CO necesitan baterías nuevas cada año. Se deben probar una vez al mes para comprobar que funcionan.